martes, 25 de agosto de 2015

Terror

¡Pobre niña, cuando entiendes
que en peligro está tu vida!
Por tu cuerpo te violentan
cual si fueras mercancía.

Caminando un día viste
prostitutas en la esquina.
Y aunque nadie te lo explique
tú lo sabes: fueron niñas.

¡Pobre niño, cuando entiendes
que en el mundo existe guerra!
Que una bomba atómica puede
destruir ciudades enteras.

Ves soldados que marchando
orgullosos lucen armas,
y en la noche el noticiero
no te oculta las matanzas.

¡Qué horror cuando aprendemos
que en el mundo existe el hambre!
Qué tristeza y desconsuelo
ver correr ríos de sangre.

Extrañamos los espantos
que asustaban nuestra infancia.
¡Qué inocente era el temor!
Bondadosos los fantasmas...

Reemplazamos bellos miedos
por el profundo terror
de vivir en este mundo
en el cuál no vive Dios.

¿A dónde fuiste, mi Diosito?
¡Vieras cuánto pasa acá!
Yo también me hubiera ido
para nunca regresar.

El Diablo Fu

domingo, 7 de junio de 2015

Oda al amor mortal


¡Qué vacuas son las promesas!
Y cuán incierto es el futuro...
¿No sería mentira si juro
eterno amor sin certezas?

Siendo el mañana un oscuro
porvenir, y el destino la tumba,
¿No es mentiroso quien inunda de
promesas algo inseguro?

Sólo vale el presente
Sólo el ahora cuenta
Es sincero el amante
que no jure, que hoy sienta.

Observa tus ojos y
sin quererlo suspira,
y te mira de frente
y a tu lado camina.

Agradece el día,
reflexiona en silencio,
y en silencio llora
el porvenir incierto

Si la muerte no aguardara
a la vuelta de cualquier esquina,
si el dolor de lo que un día termina
al amor no amenazara

¡No te amara yo, mi amada!
Quizás a ti no me aferraría
¡Qué vacío, mi niña querida.
si el hoy nunca terminara!

La magia del amor vive
en que uno no quiere que muera.
Si el amor acaso eterno fuera...
¡Amar no sería sublime!

jueves, 28 de mayo de 2015

Adiós

La vida es una escuela para aprender a decir adiós, hasta que es uno el que se va.

domingo, 29 de marzo de 2015

El colombiano: la peor de las cagadas de dios.

El reciente escándalo de la Corte Constitucional ha conmocionado a los medios. Es un  tipo de reality muy exitoso en el país, secuela de Agroingreso seguro, la Parapolítica, la Yidis política, y otro sin fin de nombres rimbombantes y apropiados para una buena serie. Las ollas podridas (que en otro lugar y  tiempo harían caer un rey) se vuelven el menú principal de los medios. Ellos nos lo cuentan la emoción de nuestros narradores de fútbol: cae el primer corrupto, el efecto dominó empieza, la justicia actúa, se inician escandalosos procesos que no acaban en nada, hasta que el asunto queda olvidadooooo, ¡no me diga más, no me diga más!  Pero eso sí, nuestra democracia es la más antigua de América Latina.

Y los colombianos nos hacemos los sorprendidos con esta narrativa noticiosa repetida y siempre inconclusa, igual que con esas novelas baratas o programas de espectáculos que todos los días nos ofrecen lo mismo, pero que no nos cansamos de ver, porque supuestamente en esas historias nos vemos reflejados como colombianos, aquí ser abeja es una necesidad y un orgullo nacional.

Las narco-novelas que tanta polémica han generado, los cantantes que promueven una cultura violenta, las noticias terribles que día a día nos azotan como si fueran las únicas por contar, el hambre que contrasta con los grandes avances económicos de nuestro emprendedor país, y alguna que otra historia de superación o logros vanos (Jorge Duque Linares se sentiría orgulloso), para mantener mínimos vitales de patrioterismo. Y así vamos escribiendo como colombianos nuestra historia.

Todo esto nos forma la idea de que podemos salir adelante, solo que a costa del bienestar del vecino. Esa es nuestra parrilla de programación diaria, que se complementa con el tipo de educación que nos capacita en competir. Pero ¿cómo salir todos adelante cuando todos estamos en guerra?  ¿Quién fue el que dijo que esa era nuestra forma de ver la vida, o por lo menos la única forma?

Esta es la narrativa actual del poder: ya no siembran miedo, sino que nos convencen de que no tenemos nada valioso, que todos estamos cortados por la misma tijera. No, no estamos cortados por la misma tijera, pero sí estamos narrados con el mismo discurso, aplicado a todos los temas, niveles y sectores.

Esto se hace claro en la forma en que el gobierno está manejando las políticas educativas actualmente: primero nos convencen con una gran campaña mediática de que somos unos ignorantes midiéndonos con índices que no corresponden a nuestra realidad ni a nuestras necesidades, para después recetarnos los mágicos remedios a nuestras grandes carencias. La ministra primero humilla a los colegios poniéndoles un número que los hace sentir el peor antro del país, y luego los pone a pelearse como los perros hambrientos por un hueso pelado. Y las instituciones educativas, al verse metidas en semejante pelea, exigen lo mismo de sus estudiantes, que ya no pensarán en aportar al bienestar común y a la sociedad, sino en lograr los mejores resultados individuales.

Y entonces se dejan de lado los conocimientos propios, la experiencia de los pedagogos que llevan tanto tiempo generando procesos educativos alternativos, las necesidades particulares del territorio, la educación que internamente se ha venido desarrollando y que ha enfrentado directamente los problemas que nos aquejan.   Todo esto suena absurdo desde el punto de vista educativo, que debería estar enfocado a transformar las realidades, pero es muy inteligente desde el punto de vista de los poderes económicos que necesitan la competencia como motor de desarrollo aunque generen inevitablemente la desigualdad.

El problema es cultural, y los medios masivos junto a la educación, han jugado un papel decisivo en el imaginario que tenemos de nosotros mismos. Es hora entonces de atacar a esos poderes que dominan nuestra autoestima colectiva; los medios alternativos y la educación popular tienen la responsabilidad de narrarnos de otras maneras, de crear nuevos y diversos imaginarios, y sobre todo de lograr conectarse con la gente del común para que esos muchos imaginarios se hagan verdaderamente populares. No podemos ser una nación tan echada a perder, aunque lo diga Vallejo y tenga tanta razón, debe haber algo para rescatar.

Hay otra Colombia por narrar, y no es la Colombia "light" que nos muestran los mismos que nos dicen que somos malos. Hay que buscar los lados de la historia que no se han contado. El pensamiento de minga milenaria que ha dado sus fuertes luchas colectivamente. Las resistencias negras que llevaron a los pueblos a tierras libres, que ahora se les quiere arrebatar de nuevo. Las luchas estudiantiles y obreras que resistieron desde los campos y las ciudades sin irse a la guerra, y que mantuvieron vivos los movimientos sociales en el tormentoso siglo XX. Nuestros Jaime Garzón, nuestros Gaitán, nuestros Rafael Uribe Uribe, nuestros Manuel Quintín Lame, nuestros Agualongos, nuestros Benkos Biohó, y muchas otras historias más hasta el momento invisibles. Aquí no todo ha sido malo, y tenemos que empezar a descubrir otra imagen de nosotros mismos.

Entender que hemos tocado fondo en nuestras problemáticas sociales  no nos puede arrebatar las posibilidades de ser seres humanos dignos, pueblos que se mueven y mueven la vida, pueblos que deciden el rumbo que tomará el río de la historia. No se trata de desconocer los problemas, sino de reconocer las capacidades.  No podemos seguir creyendo a los medios que somos la peor cagada de dios en este gran retrete. Solo recuperando la esperanza en nosotros mismos, podremos volver a creer en utopías.

Colombia y toda Latinoamérica, necesitan recordar que tienen pontencialidades grandes y gente guerrera. Hay algo que el sur tiene, y que al norte le falta: la posibilidad de soñar un mundo mejor. Y los sueños son la pluma con que se escribe la historia.

El Diablo Fu


miércoles, 11 de marzo de 2015

Cine, amigo


En el caos de mi vida,
solo el cine da sentido.
Veo cine, luego existo.
Hago cine, luego insisto.


Porque no puedo hablar,
porque no sé hablar,
sólo el cine, amigo sin oídos,
me puede escuchar.


Invento infernal 
y omnipresente,
el cine en el mundo, 
el cine en mi mente...
Es lo único en que creo.
Yo le creo: sé que miente.


Menciona mi vida 
y desaparece.
luego la devuelve 
y más clara parece.

Cuando quiero soñar, 
me lleva consigo,
si trato de huir, 
me recuerda: ¡Estoy vivo!


Si reencarnación hubiera,
en el cine es contingente,
sería un celuloide 
en los violentos años 20,
para incendiar una sala 
plétora de gente.


Y morir bañado en luz
y morir en movimiento,
como cada film que he visto
esperando el gran momento.


En el caos de mi vida,
solo el cine da sentido.
Veo cine, luego existo.
Hago cine, luego insisto.

El Diablo Fu

sábado, 22 de noviembre de 2014

Palabras sueltas. Anarquía, anarquismo y Autogobierno.


Anarquía no es lo mismo que anarquismo. La anarquía es un estado del ser y de la vida, una actitud (actos), y una decisión. El anarquismo es una racionalización de la anarquía, que deviene en teoría y pensamiento. Es la filosofía del individuo y del ser.
Pero no puede imponerse un pensamiento libertario, pues por principio mismo de la anarquía, cada quién debe descubrir para sí mismo lo que es vivir en libertad.
Por lo tanto, el anarquismo no puede más que ser un descubrimiento del individuo para su propia vida, mientras que la anarquía es la aplicación de ese pensamiento a la vida y la convivencia con otras libertades.
La anarquía es la posibilidad de ser responsables de nosotros mismos, a nivel individual y colectivo. Es la articulación de libertades, entendiendo que mi libertad es la libertad de todos, y la libertad del otro es mi libertad.
El cristianismo primitivo (algunos sostienen que el único cristiano de la historia murió crucificado hace más de dos mil años), ha sido símbolo de una sociedad solidaria, libertaria y revolucionaria. En el pensamiento judeocristiano se evade constantemente que el libre albedrío es la orden divina de la libertad: el Dios judeocristiano ha creado al hombre y a la mujer anarquistas.
En el pensamiento indígena Maya, un anciano saludaba de esta manera: "In lake'ch", es decir, yo soy otro tú. El subcomandante Marcos, del EZLN, se acerca al pensamiento anarquista en esta frase: "Yo soy como soy y tú eres como eres, construyamos un mundo donde yo pueda ser sin dejar de ser yo, donde tú puedas ser sin dejar de ser tú, y donde ni yo ni tú obliguemos al otro a ser como yo o como tú."
En el pensamiento indígena Muisca, la anarquía se expresa perfectamente en los principios de "no te hagas daño, no hagas daño, ni permita que se haga daño". Y por supuesto, Jaime Garzón nos contó lo que nuestros propios indígenas piensan al respecto cuando interpretaron el artículo 11 de la constitución de 1991: "Nadie podrá llevar por encima de su corazón a nadie ni hacerle mal en su persona aunque piense y diga diferente".
La anarquía es entonces la posibilidad de ser de todos cada uno. Y el anarquismo, la forma en que el individuo y las asociaciones humanas de distintos tipos interpretan la libertad del ser, y de todos los seres.

Para finalizar, hay qué reconocer que hablar de anarquía siempre se ha prestado a confusiones y malas interpretaciones, pues se relaciona siempre con desorden, a la violencia y otras características por lo general negativas. Y aunque esto es lo más alejado del real pensamiento anarquista, es comprensible la confusión: el nombre mismo que se le ha dado a este pensamiento es inexacto, pues no se debe hablar de anarquía (sin gobierno), sino de auto gobierno, pues la anarquía es la negación de cualquier forma de poder, pero esta negación se da para que el poder sobre un sujeto resida en sí mismo. Es decir, no gobernar, ni ser gobernado, para tener la libertad de gobernarse. 

Luís Alexander Díaz Molina
El Diablo Fu

martes, 12 de agosto de 2014

Algunas aclaraciones a título personal sobre Sur de la Universidad

Algunas aclaraciones a título personal. Sur de la Universidad no es una película sobre la MANE. Es una película sobre el movimiento estudiantil colombiano, del cuál la MANE es tan solo un capítulo, no el primero, ni tampoco el último.

Pienso que la MANE logró cosas muy importantes, pero también perdió la oportunidad de hacer algo realmente valioso cuando tuvo la oportunidad. Y hay qué decirlo, eso sucedió porque una vez más, como narra Sur de la Universidad, la historia se repitió con las divisiones internas, con la exclusión de las bases que la componían, y la cooptación del proceso por parte de algunos sectores estudiantiles. Con Sur de la Universidad intentamos visibilizar estos problemas, hacer ver al estudiantado que no podíamos repetir los mismos errores que ya se habían cometido. Pero se cometieron.

Y la culpa fue de todos, incluido quien escribe estas palabras, pues el compromiso decayó, el debate se prohibió, y fue más fácil criticar que construir. Sin embargo, no es la primera vez que sucede esto con el movimiento estudiantil, y ahora es tiempo de que los estudiantes vuelvan a tomar las riendas de lo que está sucediendo en la educación. La crisis de la universidad no solo siguió, sino que ha empeorado cada día más. Tan solo hay que echar una mirada a cómo está la Universidad Pedagógica, la educadora de educadores: el punto de abandono y crisis al que la tiene sometida el estado, nos da a entender por dónde va realmente la educación.

 Hoy es Gina Parody la nueva ministra de educación. Se viene una reforma tan igual a la que derrocamos en 2011, que puede ser mucho peor. Nada nuevo. Lo que sí sería nuevo es que los estudiantes lograran superar sus diferencias ideológicas, y poner por encima de proyectos personales los intereses de todo un país en términos de educación.

 Recuerdo que en la Séptima Plenaria de la MANE, en la que estrenamos Sur de la Universidad, la mitad del auditorio no quería que proyectáramos la película. Y sin embargo, muchos dicen que esta es la película de la MANE. Somos parte del movimiento estudiantil, y eso es mucho más amplio que una mesa. Sur de la Universidad fue una crítica no destructiva, pero parece que si uno no habla un lenguaje violento, y ataca al otro, no se entiende lo que se quiere decir.

 Pero seguiremos el ejemplo de Jaime Garzón, quien nos enseñó que a veces es mejor dar la vida de uno mismo, a cegar la del prójimo, y que "nadie podrá llevar por encima de su corazón a nadie ni hacerle mal en su persona aunque piense y diga diferente".

 Luís Alexander Díaz Molina
 Co-director y montajista de Sur de la Universidad