miércoles, 15 de enero de 2014

Hay un Cine Posible

Hay un Cine Posible por hacer, liberado por fin de las reglas del dinero y la industria, artesanal si se quiere, pero por fin expresión de los pueblos y no de una élite. Creación colectiva, disolución de la estrellas en la galaxia. 

La tarea del cineasta que decida asumir ese cine posible ya no se limita a escribir proyectos que le lleven a ganar premios, sino a convertirse en pedagogo en el sentido que lo entiende Paulo Freire, para crear un cine que se construya junto a la gente, que transforme la realidad no sólo por el producto mismo, sino por su proceso de realización.

Un Cine Posible no dejará a nadie intacto, pues hace del antiguo espectador un autor, del antiguo autor un espectador, y del cine un proceso popular de transformación constante. Capacitación y concienciación de unos y otros que significa un crecimiento en lo individual y lo colectivo.

No crean que es tarea fácil, ni que los resultados están garantizados. No podemos esperar que una transformación radical del cine se produzca haciendo lo ya conocido, tenemos que explorar terrenos indómitos. Tampoco anunciamos el fin del cine, ni su utopía final: el cine posible es una opción no dada, que se debe reconstruir y reinventar a cada paso.

Hay un Cine Posible por hacer.

El Diablo Fu

sábado, 21 de diciembre de 2013

Huésped

Si la tristeza no se va,
si pasa la noche en casa,
y se sienta a la mesa,
y se acuesta en la cama,
¿Qué haremos, amor mio, si tristeza llega a casa?

Y si aún al otro día,
saliendo el sol de mañana,
ella se queda y
la luz no la espanta,
¿Qué haremos, amor mio, si tristeza llega a casa?

Todas nuestras alegrías
se irán para alimentarla.
Los buenos recuerdos,
las sonrisas largas,
serán convertidos en lágrimas mañana.

Partiremos de nuevo juntos
pero en direcciones contrarias.
Extrañando el hogar,
recordando la casa
donde tristeza llegó para nunca dejarla.

sábado, 14 de septiembre de 2013

El beso.

Mil granos de arena
danzaban en el viento,
pero sólo uno tocó tu ojo.


Mil gotas de lluvia
saltaron de las nubes,
pero sólo una mojó tu frente.


Mil copos de nieve
pintaron blancas calles,
pero sólo uno te heló el alma.


Ese  grano soy yo.
Esa gota soy yo.
Ese copo soy yo.
Ese instante, fugaz y eterno,
ese,
soy yo.

El Diablo Fu

lunes, 19 de agosto de 2013

Oración de El Diablo (Fu)


Nosotros los adultos, ya tan echados a perder. ¡Pobres de nosotros, los adultos!
Generación perdida entre sus anticuadas ideas y obsoletos dogmas; convencidos de que el mundo se divide en izquierda y derecha, entre este y oeste, entre hombres y mujeres, entre caínes y abeles, ese absurdo y poderoso mito que se apoderó de nuestras mentes y cegó nuestros corazones con una excusa estúpida para matarnos entre hermanos.


Y en vez de hacernos como los niños para ver si entramos, si no al reino de los cielos, por lo menos a una sociedad más amable, elegimos atrofiarlos con nuestros males, contagiarlos de nuestro virus, imponerles nuestras penas a sus ligeros corazones.


Acaso será envidia. Quizás no soportamos ver seres que aún eligen a sus padres antes que un billete, que entienden la importancia de la comida y desprecian el oro por ser inútil para cantar, que conocen la importancia del ocio y el juego como la mejor manera de aprovechar el tiempo con los que más aman.


Tenemos envidia de la infancia, pues les negamos lo indispensable y los atiborramos de cosas que no necesitan; les enseñamos nuestros vicios, y evitamos su ardoroso amor poniendo de por medio algún aparato que los distraiga y les enseñe cómo deben comportarse en el mundo que ya existe, pues somos muy cobardes para sentarnos junto a ellos a imaginar un mundo diferente.


Generaciones perdidas, una tras otra, como olas de veneno que lamen las orillas de su propio fin, creyendo tercamente que llegarán más allá, aunque en el fondo saben que no tiene sentido, porque ya son aguas muertas.


Yo, El Diablo Fu, insisto y anhelo no cansarme de insistir: mundo, tu salvación está en el vientre de tus madres, en las cunas de tus hijos, en los salones en los que los has encerrado, de los que no los quieres dejar salir hasta que no sean más que materia prima de la destrucción. Libéralos, y libérate tú con ellos, ámalos, y ellos te amarán; arruinarlos, y serán quienes escupan sobre tu tumba. 

Ojalá sean ellos, la infancia, el agua que lave la sangre de nuestras manos.

El Diablo Fu

jueves, 20 de junio de 2013

LAS COSAS CLARAS: BATIDAS INCONSTITUCIONALES




1. Introducción


En noviembre del 2011 la Corte Constitucional de Colombia emitió un fallo en contra de las llamadas “batidas” por parte del ejército, que se realizaban con el supuesto fin de detectar remisos y hacerlos cumplir su deber constitucional de la prestación del servicio militar. 

Sin embargo, el ejército ha continuado realizando estas redadas en las que se llevan, en lugares públicos y  en contra de su voluntad, a muchos jóvenes para obligarlos a definir su situación militar. Esta situación, que técnicamente es un rapto, puede extenderse hasta por días, y no se limitan a esto, sino que inmediatamente son valorados, y enrolados a las fuerzas armadas de Colombia.


Las fuerzas militares desobedecen el fallo constitucional incurriendo así en un delito contra la Carta Magna, dando explicaciones vagas a quienes son retenidos o los que intentan detener este abuso, y por el desconocimiento del fallo de la corte, las personas no saben cómo defenderse o si tienen razón en sus argumentos. Por esta razón he decidido hacer un breve análisis para dejar claro en qué consiste el fallo, y cuál es exactamente el delito que están cometiendo las fuerzas militares en el proceso de reclutamiento.


2. Constitución Nacional y la ley demandada en este caso.


Lo primero que hay que entender, es que la Constitución Nacional es la ley fundamental de un país, es decir, la principal referencia para la organización de un estado. Nada puede estar por encima de la constitución nacional, que es el máximo acuerdo de una sociedad para poder organizarse y vivir como tal. Por esta razón, las leyes que se decretan por parte de la rama judicial deben ser acordes a la Constitución, se crean para aplicarla y por ningún motivo pueden contradecirla o violarla.


Sin embargo, suceden casos en los que se emiten leyes o artículos en las mismas que no son constitucionales, y violan por lo tanto los máximos acuerdos de una sociedad, los derechos más básicos de los ciudadanos establecidos por la misma.  


Esto fue lo que sucedió con el artículo 14 de la ley 48 de 1993, que fue demandado por un ciudadano colombiano por considerarlo inconstitucional. La Corte Constitucional, como el organismo destinado a proteger la integridad de la Constitución nacional, declaró que en este punto de la demanda el demandante tenía razón.


El artículo en cuestión dice que la autoridad podrá obligar (compeler) a los ciudadanos varones mayores de edad a inscribirse para definir su situación militar. El artículo de esta ley está establecido para dar cumplimiento al deber constitucional de los ciudadanos de prestar servicio militar.


3. ¿Por qué se considera inconstitucional este artículo?


La libertad personal y de locomoción son derechos constitucionales. La prestación del servicio militar es también un deber constitucional.


Cuando el ejército realiza las llamadas batidas, está abusando de su autoridad, puesto que la mayoría de ciudadanos que se lleva no son remisos, sino personas que no han definido su situación militar, a lo que nadie los puede obligar. Ya hay establecidas unas medidas por las cuales el ciudadano se ve afectado por no definir su situación militar, como la imposibilidad de celebrar ciertos contratos, no poder acceder a ciertos trabajos o estudio, además de una multa anual acumulable.


Es decir, ya hay sanciones que afectan a quien no ha definido su situación militar. Obligar a alguien a definirla de la manera en que lo ha venido haciendo el ejército es una violación a los derechos constitucionales de los ciudadanos.


Para privar de la libertad a un ciudadano, es necesario que esta decisión sea justificada y proporcional, y se necesita siempre una orden judicial. Además esta privación de libertad debe respetar siempre los derechos fundamentales del ciudadano. Esta es la razón por la que el ciudadano demandante del artículo considera que es inconstitucional esta forma de actuar del ejército, pues en ningún caso en dichos reclutamientos hay una orden judicial contra las personas que están siendo detenidas, y muchos de ellos ni siquiera son remisos.


4. Lo que declaró la Corte Constitucional.


La Corte encontró que efectivamente este artículo se prestaba para interpretaciones por parte de las fuerzas armadas de Colombia para violar derechos constitucionales, pues obligan a los ciudadanos a subirse a un camión, los conducen a un distrito militar u otro lugar en el que realizan la inscripción, son valorados, y en caso de resultar aptos, incorporados a las mismas. Todo esto en contra de su voluntad, violando los derechos constitucionales a la libertad personal y la libertad de locomoción, es decir, libertad para moverse dentro del territorio nacional a nuestro antojo, sin que nadie nos obligue a movernos a donde no queremos.


Es así como la Corte Constitucional declaró inexequible, es decir, inaplicable o inválida,  la expresión “Cuando se llegue a la mayoría de edad sin haberse dado cumplimiento a esta obligación, la autoridad podrá compelerlo sin perjuicio de la aplicación de las sanciones que se establecen en la presente Ley”, del artículo en cuestión.


¿Qué quiere decir esto en términos reales? Que ningún ciudadano puede ser retenido, subido a un vehículo, ni llevado en contra de su voluntad a definir su situación militar. Esto solo es posible cuando un ciudadano se ha inscrito, ha realizado el proceso, y no se presentó para el reclutamiento. Es entonces cuando el ciudadano es declarado “remiso”.  


Encontramos entonces que solo pueden ser privados de su libertad momentáneamente las personas declaradas “remisos”, que son los ciudadanos que finalizaron el proceso requerido para definir su situación militar (inscripción, primer examen, segundo examen, sorteo, concentración, incorporación y clasificación), resultaron aptos, y no se presentaron para su incorporación a las fuerzas armadas.


Esto quiere decir que si usted es un ciudadano que no se ha inscrito, o no ha completado el proceso para definir su situación militar, no puede ser detenido por las autoridades y obligado a hacer el proceso o completarlo.


Y si usted es un ciudadano “remiso”, no pueden llevarlo si no tienen una orden judicial contra usted para hacerlo.


No hay ninguna justificación para que el ejército, la policía, ni ningún otro ente o persona se lo lleve a definir su situación militar. Es bueno saberlo, para que las fuerzas armadas de Colombia no sigan violando nuestros derechos constitucionales.


Aquí la decisión textual de la corte:


Primero.- Declarar EXEQUIBLE la expresión “Cuando se llegue a la mayoría de edad sin haberse dado cumplimiento a esta obligación, la autoridad podrá compelerlo sin perjuicio de la aplicación de las sanciones que se establecen en la presente Ley”, contenida en el artículo 14 de la Ley 48 de 1993 en los términos fijados en el  punto N° 6 de la parte motiva de esta providencia.


Segundo.- Declarar EXEQUIBLE el inciso segundo del literal g del artículo 41 de la Ley 48 de 1993 en los términos fijados en la parte motiva de esta providencia.

Aquí podrán encontrar el fallo de la Corte Constitucional, la fuente es la página oficial de la misma.
http://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/2011/c-879-11.htm

sábado, 25 de mayo de 2013

Carta abierta a la Escuela de Cine y Televisión

A las directivas, profesores y estudiantes de la Escuela de Cine y Televisión de la Universidad Nacional de Colombia.

Mis más afectuosos saludos a la comunidad de la que considero la mejor escuela de cine y televisión del país. Una escuela que se ha caracterizado por su producción de pensamiento y reflexión acerca del cine, y que bajo condiciones adversas como ser olvidada por las directivas de la  Universidad, y estar en un edificio a todas luces inhabitable, ha demostrado ser pionera en el audiovisual en Colombia.


La temprana orfandad que supuso la desaparición de Focine a principio de los noventa dejó a la recién nacida escuela en una posición difícil, pues su función como productora de conocimiento y pensamiento cinematográfico estaba cimentada en el apoyo de esa entidad de carácter público, pagada por todos los colombianos.


Y hablo de la función de producción de conocimiento porque esa es la función de la Universidad. Nosotros somos productores de conocimiento, específicamente el cinematográfico. Y este pensamiento se desarrolla precisamente en la realización y reflexión del audiovisual. Existe un debate mundial, desde el mismo nacimiento del cine, sobre la pregunta que André Bazín lanzó al mundo: ¿Qué es el cine? Y desde temprano se vio la importancia de la academia en dicho debate: la primera escuela de cine nació en Moscú, y para todos es bien sabida la importancia del cine ruso en la evolución del cine como arte, lenguaje y productor de conocimiento sensible.


La Escuela ha sido partícipe de ese debate desde su fundación, poniendo en la academia el debate de lo que significa hacer cine, un debate que se da a través de la realización audiovisual en un programa curricular, y la reflexión de esta misma. La historia de esta escuela demuestra que con nuestros limitados recursos hemos sabido sobresalir en el paisaje del cine nacional, gracias a trabajos que cuestionan los modelos audiovisuales tradicionales, conservadores y hegemónicos de los medios poderosos en nuestro país. Y esto se da por una reflexión a nivel social y a nivel teórico del cine, que enriquece esa producción limitada en recursos, pero rica en desarrollo del pensamiento audiovisual, en propuestas y riesgo.


Desde hace varios años, una serie de reformas vienen modificando esa función de la escuela, que vienen del enfoque que las directivas le han dado a esta Universidad: el estado no entrega plata, tenemos que ser productivos y funcionar como empresa para poder continuar. El juego en el que ha caído la Universidad, ha arrastrado a la Escuela a cambiar su enfoque, a dirigir la mirada sobre un  plan, una extensión y una investigación condicionadas al dinero, y no a la producción de pensamiento cinematográfico.


Mientras tanto, soportamos en silencio unas condiciones indignas para el desarrollo de la vida académica, con un edificio que se nos cae encima, salones que no logran embellecerse con los plasmas que los adornan, un reducido baño para tantas personas, entre muchos otros problemas. Y así como no decimos nada de lo que nos pasa a nosotros, no podemos decirle nada al mundo de lo que le pasa. Porque cada vez nos vemos más avocados a tener una extensión dirigida al sector privado, con las bellas intenciones de que aprendamos a seguir órdenes para que tengamos trabajo al graduarnos, y de que la escuela adquiera más recursos técnicos. ¿Para qué pensar en nuevas formas de concebir el cine? Tenemos que entrar al mercado laboral. La escuela no está formando profesionales, sino empleados. Un profesional amplía los campos del conocimiento que ejerce, no se limita a obedecer.


¿Cómo dar una reflexión seria al quehacer cinematográfico si nos limitamos al desarrollo técnico? ¿Si nos enfocamos en saber cuáles son las oportunidades de negocio en el cine, pero olvidamos la tarea creadora del arte?


¿No se supone que hay libertad de cátedra? ¿Por qué entonces decidimos desaprovechar la oportunidad de construir, y elegimos como si alguien nos dijera qué hacer? Nos dan libertad de cátedra y nuestra elección es ponernos al servicio del pensamiento audiovisual hegemónico, todo por recursos que se pueden obtener. Estamos cayendo entonces en un manejo de la escuela de carácter privatizador como el que criticamos en la propuesta de reforma a la ley 30. Nos vendemos de manera voluntaria por dinero.


No se puede decir, sin embargo, que toda la Escuela ha caído en esta dinámica. Como siempre, la sangre joven y rebelde de los estudiantes ha sido lo que ha puesto a esta escuela donde está. Como esos que formaron un proyecto de laboratorio que finalmente no quedó al servicio de nadie por falta de apoyo.  Como aquellos que se pensaron formas alternativas de tener equipos de manera más accesible. Como aquellos que se quejaron en City TV por el estado en que se encontraba el edificio, aunque algunos se hayan enojado por ello. Porque inevitablemente, irremediablemente, afortunadamente, todos llegamos a la escuela con deseos inmensos de aprender, descubrir y proponer frente al lenguaje cinematográfico y la sociedad.


Exigencia es probablemente la palabra que hemos olvidado. Exigencia de parte de la Universidad en su compromiso con la Escuela. Exigencia de las directivas para defender la misión de la escuela  como productora de conocimiento. Exigencia de los estudiantes que no leemos ni escribimos mucho más que nuestros propios proyectos, y de los profesores que no nos ponen a leer y a escribir.


¿Cómo habría desarrollado Einsestein su gran teoría del montaje sin saber de historia del arte, de literatura, de música, de pintura, de historia, y de su mismo contexto? ¿Cómo lo habría logrado Tarkovsky, Kurosawa, o Kubrick?  El cine es un arte que dialoga con su tiempo, y con muchos otros tiempos. No se puede ver aislado de su contexto, ni pensarse como un simple reproductor de cultura, sino como un creador de la misma.  Mucho más en la academia, que es responsable de la producción del conocimiento.


Retomemos entonces la exigencia, hacia dentro, pero también hacia afuera. Exijamos que se defienda la Escuela de Cine y Televisión como una academia pública, que genera conocimiento para la sociedad, exijamos que como escuela pública tengamos el apoyo que necesitamos, y que nos garantice la independencia de la producción de conocimiento. De esta manera podremos pensar un cine como arte, que evoluciona, que propone cada vez cosas distintas, nuevas, en relación con la sociedad a la que siempre se dirige.

Allá afuera hay un país que necesita liberarse de los medios que los han acostumbrado a ver miserias audiovisuales. No nos conformemos a condicionar nuestras ganas inmensas de crear a la consecución de recursos. Recuerdo el debate sobre si la escuela de Cine y Televisión debería estar en la facultad de Artes o en la de Humanidades. Ojala no terminemos en la facultad de Ciencias Económicas.

Luís Alexander Díaz Molina
El Diablo Fu

lunes, 20 de mayo de 2013

Todos los caminos



Cuando entré a la universidad, me pintaron la perspectiva de que tenía que escoger una profesión, y descartar todas las demás. Ahora que termino mis estudios universitarios, la visión es distinta: todo me gusta, todo es asombroso, todo es interesante, todo es apasionante, todo es un horizonte a seguir, y todo tiene que ver con todo. Ya no sigo un camino, sigo todos los caminos, camino mil caminos o mil caminos me caminan a mí.