¡Pobre niña, cuando entiendes
que en peligro está tu vida!
Por tu cuerpo te violentan
cual si fueras mercancía.
Caminando un día viste
prostitutas en la esquina.
Y aunque nadie te lo explique
tú lo sabes: fueron niñas.
¡Pobre niño, cuando entiendes
que en el mundo existe guerra!
Que una bomba atómica puede
destruir ciudades enteras.
Ves soldados que marchando
orgullosos lucen armas,
y en la noche el noticiero
no te oculta las matanzas.
¡Qué horror cuando aprendemos
que en el mundo existe el hambre!
Qué tristeza y desconsuelo
ver correr ríos de sangre.
Extrañamos los espantos
que asustaban nuestra infancia.
¡Qué inocente era el temor!
Bondadosos los fantasmas...
Reemplazamos bellos miedos
por el profundo terror
de vivir en este mundo
en el cuál no vive Dios.
¿A dónde fuiste, mi Diosito?
¡Vieras cuánto pasa acá!
Yo también me hubiera ido
para nunca regresar.
El Diablo Fu