Algunas aclaraciones a título personal.
Sur de la Universidad no es una película sobre la MANE. Es una película sobre el movimiento estudiantil colombiano, del cuál la MANE es tan solo un capítulo, no el primero, ni tampoco el último.
Pienso que la MANE logró cosas muy importantes, pero también perdió la oportunidad de hacer algo realmente valioso cuando tuvo la oportunidad. Y hay qué decirlo, eso sucedió porque una vez más, como narra Sur de la Universidad, la historia se repitió con las divisiones internas, con la exclusión de las bases que la componían, y la cooptación del proceso por parte de algunos sectores estudiantiles. Con Sur de la Universidad intentamos visibilizar estos problemas, hacer ver al estudiantado que no podíamos repetir los mismos errores que ya se habían cometido. Pero se cometieron.
Y la culpa fue de todos, incluido quien escribe estas palabras, pues el compromiso decayó, el debate se prohibió, y fue más fácil criticar que construir. Sin embargo, no es la primera vez que sucede esto con el movimiento estudiantil, y ahora es tiempo de que los estudiantes vuelvan a tomar las riendas de lo que está sucediendo en la educación. La crisis de la universidad no solo siguió, sino que ha empeorado cada día más.
Tan solo hay que echar una mirada a cómo está la Universidad Pedagógica, la educadora de educadores: el punto de abandono y crisis al que la tiene sometida el estado, nos da a entender por dónde va realmente la educación.
Hoy es Gina Parody la nueva ministra de educación. Se viene una reforma tan igual a la que derrocamos en 2011, que puede ser mucho peor. Nada nuevo. Lo que sí sería nuevo es que los estudiantes lograran superar sus diferencias ideológicas, y poner por encima de proyectos personales los intereses de todo un país en términos de educación.
Recuerdo que en la Séptima Plenaria de la MANE, en la que estrenamos Sur de la Universidad, la mitad del auditorio no quería que proyectáramos la película. Y sin embargo, muchos dicen que esta es la película de la MANE. Somos parte del movimiento estudiantil, y eso es mucho más amplio que una mesa. Sur de la Universidad fue una crítica no destructiva, pero parece que si uno no habla un lenguaje violento, y ataca al otro, no se entiende lo que se quiere decir.
Pero seguiremos el ejemplo de Jaime Garzón, quien nos enseñó que a veces es mejor dar la vida de uno mismo, a cegar la del prójimo, y que "nadie podrá llevar por encima de su corazón a nadie ni hacerle mal en su persona aunque piense y diga diferente".
Luís Alexander Díaz Molina
Co-director y montajista de Sur de la Universidad
