miércoles, 15 de enero de 2014

Hay un Cine Posible

Hay un Cine Posible por hacer, liberado por fin de las reglas del dinero y la industria, artesanal si se quiere, pero por fin expresión de los pueblos y no de una élite. Creación colectiva, disolución de la estrellas en la galaxia. 

La tarea del cineasta que decida asumir ese cine posible ya no se limita a escribir proyectos que le lleven a ganar premios, sino a convertirse en pedagogo en el sentido que lo entiende Paulo Freire, para crear un cine que se construya junto a la gente, que transforme la realidad no sólo por el producto mismo, sino por su proceso de realización.

Un Cine Posible no dejará a nadie intacto, pues hace del antiguo espectador un autor, del antiguo autor un espectador, y del cine un proceso popular de transformación constante. Capacitación y concienciación de unos y otros que significa un crecimiento en lo individual y lo colectivo.

No crean que es tarea fácil, ni que los resultados están garantizados. No podemos esperar que una transformación radical del cine se produzca haciendo lo ya conocido, tenemos que explorar terrenos indómitos. Tampoco anunciamos el fin del cine, ni su utopía final: el cine posible es una opción no dada, que se debe reconstruir y reinventar a cada paso.

Hay un Cine Posible por hacer.

El Diablo Fu